Primeros auxilios emocionales: EFT para Orientarnos

Aumentando tu efectividad con EFT, parte 10.

En artículos anteriores hablamos de las Técnicas Gentiles de EFT como formas de prevenir abreacciones y/o que la intensidad emocional se vuelva demasiado abrumadora. O en otras palabras, «evitar quemarnos la lengua con un plato de sopa que está muy caliente». ¿Pero qué podemos hacer si tú o tu cliente se están quemando la lengua? ¿Qué podemos hacer cuando la intensidad emocional ya ha subido demasiado y nuestro sistema nervioso se encuentra desregulado? Lo que podemos hacer en este caso es utilizar una técnica que aprendí de Alina Frank, conocida como «EFT para orientarnos».

«EFT para orientarnos» consiste básicamente en pedirle a tu cliente que continúe haciendo tapping, sin necesidad de tener que repetir alguna frase recordatoria, mientras lleva su atención al ambiente en el que se encuentra y/o a la superficie de su cuerpo, como por ejemplo sentir los pies sobre el suelo, su espalda apoyada contra el respaldo de la silla, etcétera. Se trata de invitar gentilmente a que desplace su atención de aquellos estímulos que estaba percibiendo de una forma demasiado intensa, abrumadora o «desreguladora», y que en cambio preste atención a otros estímulos más placenteros o neutros. Esto ayuda a su sistema nervioso a volver al momento presente, en el que se encuentra a salvo. Podríamos decir que se trata de utilizar EFT para “orientarnos al aquí y ahora”.

Analicemos esto último en mayor detalle.

Nuestro sistema nervioso está constantemente buscando determinar si nos encontramos a salvo o no, por medio de un proceso conocido como «neurocepción», el cual examina estímulos tanto internos como externos para determinar si éstos son amenazantes o peligrosos, o incluso si le recuerdan a alguna experiencia amenazante, peligrosa o dolorosa que haya sucedido en el pasado. Cuando nuestro sistema nervioso considera que no estamos a salvo, se desregula e ingresa en «modo supervivencia», por medio de la  reacción de luchar, huir o paralizarse. Esto nos hace salir de nuestra «ventana de tolerancia», que es aquella «ventana» de experiencia en la cual podemos enfrentar las distintas situaciones de la vida de una manera relativamente calmada, flexible, coherente y creativa. 

Podríamos decir que en una sesión de EFT la idea es que el cliente pueda permanecer dentro de su «ventana de tolerancia» el mayor tiempo posible ya que, en todo caso, trabajamos cerca de sus bordes como para poder ampliarla. Esto lo hacemos cuando enfocamos el tapping en los distintos «disparadores» o «triggers» (en inglés) que harían que nuestro sistema nervioso se desregule, y entonces mediante el tapping desactivamos esa «respuesta condicionada» de modo tal que ahora el cliente puede enfrentar dichos «disparadores» permaneciendo calmado y relajado.   

Por eso es que buscamos que la «temperatura» de aquello que enfocamos con el tapping no esté ni «demasiado fría» (es decir, que no genera ninguna intensidad emocional y por ende no activa las vías energéticas y neuronales conectadas al problema que estamos trabajando) ni «demasiado caliente» (es decir, tan emocionalmente abrumador que nos hace salir de nuestra ventana de tolerancia). Sin embargo, a veces sucede de todos modos que un recuerdo o un pensamiento resulta tan perturbador para el cliente que sólo con pensar en él o comenzar a hacer tapping mientras se enfoca en él (porque el tapping no sólo disminuye la intensidad emocional displacentera sino que a veces también en un primer momento nos «sintoniza» o «conecta» con la intensidad emocional), hace que su sistema nervioso se desregule y entre en «modo supervivencia». Es aquí cuando podemos llegar a necesitar una técnica de «primeros auxilios emocionales» como “EFT para Orientarnos”.

Porque lo que «EFT para Orientarnos» hace es ayudarnos a quitar nuestra atención de aquel recuerdo o pensamiento que nos resultaba tan desregulador o perturbador, para enfocarnos en cambio en aquellos estímulos más neutros o placenteros que nos rodean. Lo que sucede es que cuando nuestro cliente está enfocándose en algo que le resulta demasiado perturbador, probablemente sienta en su cuerpo sensaciones displacenteras bastante intensas. Entonces, debido a ese proceso de «neurocepción» que mencionamos anteriormente a través del cual el sistema nervioso busca establecer en todo momento si nos encontramos a salvo o no, y lo hace examinando también los estímulos internos/corporales, esas sensaciones físicas displacenteras son interpretadas como peligrosas por el sistema nervioso. Y esto tiene como efecto una mayor desregulación en él, propia del «modo supervivencia». 

Por eso es que con «EFT para Orientarnos» buscamos guíar la atención de nuestro cliente lejos de aquel recuerdo o pensamiento tan perturbador, y también lejos de aquellas sensaciones internas tan displacenteras. Entonces, lo que hacemos es pedirle que haga el tapping silenciosamente en los distintos puntos mientras le decimos frases tales como: «Simplemente presta atención a la sensación del tapping sobre la piel, y a cómo se siente esa vibración; y percibe también el sonido de mi voz, o cualquier otro sonido que puedas oír, como por ejemplo los pájaros cantando afuera; y tal vez puedes mirar suavemente a tu alrededor y observa si hay algo que te resulte agradable mirar; y siente también la temperatura del aire que te rodea», etcétera. De este modo, cualquier estímulo neutro o placentero en el ambiente en que se encuentra o en la superficie de su cuerpo (no en las sensaciones internas) puede ayudar a enviar señales de «estamos a salvo» mediante el proceso de «neurocepción», ayudando de esta forma a que el sistema nervioso vuelva a estar regulado y relajado.

Algo importante que cabe aclarar es que, si estamos trabajando con un cliente y usando «EFT para Orientarnos», ayuda mucho si como practicantes/facilitadores de EFT podemos permanecer en lo que se conoce como «estado vago-ventral» en el cual nuestro sistema nervioso se encuentra relajado y dentro de nuestra ventana de tolerancia. Desde este estado podemos, mediante nuestro tono de voz y nuestros gestos faciales, activar y acceder a nuestro «sistema de conexión social» y enviarle señales reguladoras de «te encuentras a salvo» al sistema nervioso de nuestro cliente. De este modo podemos ayudarlo a «co-regularse» gracias en parte a nuestra presencia.  

Lo que suele suceder entonces es que luego de dos o tres rondas de «Orientarnos con EFT» el cliente vuelve a un estado calmado y regulado, y podemos decidir junto con él si queremos volver a enfocarnos, de la forma más gentil y segura posible, en aquello que veníamos trabajando. 

Eso es todo por hoy. Espero que este artículo te haya sido de ayuda. Me llamo Bruno Sade y soy practicante certificado de EFT, así como también psicólogo matriculado en Argentina. Utilizo EFT como herramienta para ayudar a las personas (que hablan inglés o español) a cambiar sus reacciones emocionales. También suelen consultarme aquellas personas que buscan superar la procrastinación que se debe al miedo a ser juzgados/as o rechazados/as.

Me encantaría saber: ¿Alguna vez has utilizado «EFT para Orientarnos»? ¿Qué otras técnicas de primeros auxilios emocionales conoces? Házmelo saber aquí abajo en los comentarios.

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