¿Cómo usar EFT con un cliente cuyas creencias son distintas a las mías?

Aumentando tu efectividad con EFT, parte 19.

¿Alguna vez sentiste cierta incomodidad al notar que tu cliente tenía creencias diferentes a las tuyas? Tal vez dichas creencias eran en torno a la política, la religión, la salud, o a cualquier otra cuestión que, de acuerdo a tu sistema de creencias, de algún modo «le está perjudicando». A continuación expondré lo que pienso en relación a esto. Tal vez coincidamos o no, y cualquiera sea el caso, no hay problema.

En primer lugar, considero que es muy importante poder adaptarnos a nuestros clientes y a su punto de vista. ¿Quién soy yo para decir que mis creencias son verdaderas y las suyas no? Es cierto que tal vez mi cliente tenga ciertos «puntos ciegos» (en tanto las creencias más arraigadas que tenemos evitan que registremos aquella «evidencia» que las contradice), pero probablemente yo también tenga «puntos ciegos».

Y también resulta muy importante considerar: ¿Para qué me están contratando? ¿Están pidiendo que les ayude a cambiar dicha creencia? En ese caso, sí, cuento con su permiso para ayudarles a lograrlo. ¿Pero qué sucede con aquellas otras creencias que no me han pedido ayuda para cambiar?

¿Y qué sucede si no son conscientes de que determinado pensamiento que tienen no es un hecho de la realidad sino una creencia? Mi objetivo como practicante/facilitador de EFT es ser sumamente respetuoso de las creencias de cada persona, incluso (y especialmente) si no coincido con ellas. Afortunadamente, EFT no requiere que estemos de acuerdo con las creencias de nuestros clientes para poder ayudarlos. 

Desde mi punto de vista, EFT ayuda a que disminuyamos o dejemos de tener reacciones emocionales displacenteras en respuesta a determinados pensamientos, recuerdos, situaciones, «triggers/detonantes/disparadores», etcétera. Esto es principalmente aquello con lo que busco ayudar a mis clientes. Si tienen determinados bloqueos o reacciones emocionales «negativas» que quisieran dejar de tener, haré lo mejor que pueda para ayudarles con eso, incluso si sus creencias no coinciden con las mías. Simplemente puedo dejar que el tapping haga su trabajo, sin intentar convencerlos de nada. 

A veces puede suceder que luego de hacer tapping sobre ciertos recuerdos o eventos, algunas de sus creencias cambien (mediante lo que se conoce como «cambio cognitivo», el cual sucede de forma natural a medida que la intensidad emocional displacentera va disminuyendo), y otras veces no. Es poco probable que las creencias espirituales o políticas de una persona cambien luego de hacer EFT, a menos que dicha persona quiera que cambien. Las creencias que sí es probable que cambien espontáneamente gracias a EFT son aquellas relacionadas a cómo se ven a sí mismos/as, tales como «no soy lo suficientemente inteligente».

Es muy importante como practicantes de EFT poder generar un espacio seguro para que nuestros clientes puedan enfocarse en aquello que deseen trabajar. Un requisito para dicho espacio seguro es que no los juzguemos por sus comportamientos ni creencias (o por ninguna otra cuestión). Las veces que me encontré juzgando mentalmente a algún cliente, lo que hice fue recordarme gentilmente que de ninguna manera puedo saber con 100% de certeza qué es lo mejor para otra persona. Todo lo que puedo hacer es acompañarlos en su camino durante todo el tiempo que quieran trabajar conmigo. No es mi trabajo intentar convencerlos de nada.

Si ese recordatorio no es suficiente, entonces probablemente luego de la sesión voy a utilizar el tapping para trabajar aquellas reacciones emocionales que me estén haciendo juzgar a dicho cliente. Probablemente algo de mi pasado está activándose, o tal vez pienso que va a suceder algo malo en el futuro «si mi cliente no cambia esa creencia». Por lo tanto, tengo ahora una oportunidad para descubrir de qué se trata y trabajarlo, para así poder sostener mejor el espacio para mis clientes en el futuro. 

Quisiera señalar que es normal como seres humanos juzgar las creencias de otra persona cuando son distintas a las nuestras, porque tal vez en cierto punto percibimos que nuestras creencias se ven amenazadas por las suyas. Sin embargo, aún así es conveniente intentar que esto no nuble nuestro criterio ni nos impida sostener un espacio seguro para nuestros clientes. El reconocer y respetar nuestros límites y los de los demás requiere entender que ellos pueden tener sus creencias y nosotros las nuestras, y está muy bien que así sea.

También es cierto que, así como nuestros clientes pueden elegir si quieren trabajar con nosotros o no, nosotros también podemos elegir, como practicantes de EFT, si queremos trabajar o no con determinado cliente. Si por el motivo que sea sientes que tus creencias y las de la otra persona son totalmente irreconciliables, tal vez no seas la persona indicada para trabajar con dicha persona. Tal vez a ella le convenga trabajar con otro/a facilitador/a de EFT cuyas creencias resuenen más con las suyas, en vez de trabajar con alguien que no va a poder evitar juzgarla.

Probablemente a ti no te guste cuando alguien te juzga por tus creencias, o intenta cambiarlas sin tu permiso, o busca imponer las suyas propias. ¿Entonces por qué le haríamos eso mismo a otra persona? Es preferible hacer nuestro mejor esfuerzo para ver las cosas desde su perspectiva y trabajar dentro de esos parámetros.

Cuando trabajo desde el rol de facilitador de EFT, hago lo mejor que puedo para evitar intervenir desde mis propias opiniones, juicios y valores. Lo que me ayuda a lograrlo es prestar atención a lo que estoy pensando y sintiendo, así como también el no estar «en modo supervivencia» a partir de una reacción emocional negativa y automática. Por eso es tan importante continuar trabajando en nuestros recuerdos negativos, disparadores, creencias limitantes y reacciones emocionales negativas. Para lo cual resulta útil a veces trabajar con otros facilitadores de EFT y mentores, como para poder reflexionar sobre los desafíos de nuestra práctica. 

Ahora bien, ¿qué sucede si estamos trabajando con un cliente, enfocándonos en un evento específico, y de repente dicen algo así como: «Bueno, eso se debe a que no soy lo suficientemente inteligente», o incluso algo como: «eso se debe a que todos/as los hombres/mujeres son mentirosos/as»? Si bien es cierto que probablemente se trata de una creencia limitante, puede resultar un poco brusco decirlo directamente («eso que has dicho en realidad es una creencia»).

En vez de eso, lo que suelo hacer es preguntarle: «Al pensar en esta frase que acabas de decir, qué sentimiento, emoción o sensación notás que emerge en ti ahora?». Observa que no estoy cuestionando la veracidad o validez de dicha frase, sino simplemente preguntándole cómo lo hace sentir. Probablemente mencionen algún sentimiento, sensación o emoción displacentera. Entonces le pregunto si le gustaría que hagamos tapping enfocándonos en eso. Si la respuesta es afirmativa, podemos comenzar la ronda de tapping con una frase como la siguiente:

«Aunque al pensar en la frase ‘No soy lo suficiente inteligente’, siento esta tristeza en el pecho, acepto lo que siento».

Es decir que estamos usando el tapping para disminuir la carga emocional en torno a esa frase. Podríamos decir que el evento específico en el que nos estamos enfoncando es: «ahora mismo, pensando en esta frase». Lo que puede suceder entonces es que la intensidad emocional en torno a ella baje lo suficiente como para que nuestro cliente pueda lograr una cierta distancia o perspectiva y darse cuenta que no se trata de un hecho de la realidad, sino de una creencia que tal vez no sea verdadera. O quizás su mente nos presente con algún recuerdo que actúa como confirmación de la veracidad de dicha creencia, como por ejemplo: «la vez que la maestra de cuarto grado me pidió que lea en voz alta frente a todos y no pude hacerlo, entonces todos se rieron de mí».

Lo más probable es que hacer tapping únicamente sobre esa creencia, y cómo nos hace sentir, no sea suficiente para transformarla del todo, pero sí puede servir para darle a nuestro cliente un mayor grado de libertad como para elegir si le gustaría continuar trabajando en ella o no.  Cualquiera sea su elección, está bien. En caso de continuar trabajando sobre dicha creencia, lo hacemos enfocándonos en algunos de los recuerdos que «prueban su veracidad» y/o en algunos de los modos en que dicha creencia afecta su vida hoy en día. Un ejemplo de esto último sería: «El otro día fui a una entrevista laboral y estaba seguro de que me iba a ir mal, porque no me considero lo suficientemente inteligente para conseguir ese empleo, y al recordarlo siento desesperanza en el pecho».

Ahora bien, más allá del tapping, si consideras que sería útil para tu cliente conocer tu perspectiva en torno a determinada cuestión, y él te pregunta por ella y/o te da permiso para que la compartas con él, no hay problema con hacerlo. En ese caso suelo decir antes algo como: «Este es mi punto de vista, que tal vez te sea de utilidad o tal vez no». Puede hacer con mi consejo/opinión/perspectiva lo que le plazca.

Eso es todo por hoy. Espero que este artículo te haya sido de ayuda. Me llamo Bruno Sade y soy practicante/facilitador certificado de EFT, así como también psicólogo matriculado en Argentina. Utilizo EFT como herramienta para ayudar a las personas (que hablan inglés o español) a cambiar sus reacciones emocionales negativas.

Me encantaría saber: ¿Cómo trabajarías con un cliente cuyas creencias son distintas a las tuyas? ¿Tienes alguna pregunta o comentario respecto a lo que escribí en este artículo? Me encantaría que lo escribas en la sección de comentarios. Y recuerda que si quieres puedes clickear en mi perfil y poner «seguir», como para recibir una notificación cada vez que publico un nuevo artículo.

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