¿Qué Puede Pasar Si No Abordamos Nuestras Reacciones Emocionales?
¿Has notado alguna vez que una reacción emocional que antes aparecía solo de vez en cuando ahora parece ocurrir con más frecuencia?
O quizás una reacción emocional que antes solo aparecía en una situación específica ha comenzado, poco a poco, a afectar otras áreas de tu vida.
Si es así, no eres la única persona a la que le ocurre.
Muchas reacciones emocionales van perdiendo intensidad por sí solas con el tiempo. Otras no. En esta página exploraremos por qué puede suceder esto y por qué no significa que vayas a sentirte así para siempre.
Por qué algunas reacciones emocionales terminan extendiéndose a otras áreas de nuestra vida?
Al principio, una reacción emocional puede parecer bastante específica.
Quizás solo aparece cuando estás con una determinada persona. Tal vez solo surge en ciertas situaciones o cuando algo te recuerda una experiencia difícil del pasado.
Cuando esas emociones nunca tienen la oportunidad de ser procesadas de forma segura, no siempre permanecen limitadas a esas situaciones. Con el tiempo, pueden comenzar a aparecer con mayor frecuencia, volverse más intensas, durar más tiempo o ser desencadenadas por un abanico cada vez más amplio de situaciones.
Una de las funciones de nuestro sistema nervioso es ayudarnos a protegernos de posibles peligros.
Cuando una experiencia emocional del pasado no ha tenido la oportunidad de ser procesada plenamente, nuestro cerebro se vuelve naturalmente más sensible a cualquier cosa que se le parezca, aunque el parecido sea muy sutil. Como resultado, situaciones que antes no representaban una dificultad pueden comenzar, poco a poco, a desencadenar reacciones emocionales similares.
¿Por qué algunas reacciones emocionales simplemente no desaparecen?
Muchas personas creen que el tiempo, por sí solo, cura las heridas emocionales.
A veces eso es cierto. A medida que la vida continúa, muchas reacciones emocionales van perdiendo intensidad de forma natural y finalmente desaparecen.
Pero eso no siempre ocurre.
Algunas experiencias emocionales nunca tienen la oportunidad de ser procesadas plenamente. En lugar de ir perdiendo fuerza con el tiempo, permanecen emocionalmente activas bajo la superficie. Puede que no estén presentes todo el tiempo, pero pueden reactivarse rápidamente cuando algo le recuerda al sistema nervioso la experiencia original.
Y esto no ocurre necesariamente de forma consciente. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de la conexión entre lo que está ocurriendo en el presente y una experiencia emocional del pasado.
Una de las razones por las que algunas reacciones emocionales permanecen “atascadas” es que muchas personas nunca aprendimos una manera saludable de relacionarnos con las emociones difíciles.
Podemos juzgarnos por sentirlas, intentar alejarlas, distraernos para no sentirlas, reprimirlas o convencernos de que “no deberíamos” estar sintiéndolas. O bien podemos terminar expresándolas de manera impulsiva, mientras nos sentimos sobrepasados o emocionalmente desregulados.
Aunque todas estas respuestas son completamente comprensibles, no necesariamente le dan a nuestro sistema nervioso la oportunidad de procesar de forma segura aquello que todavía necesita procesar.
¿De qué manera pueden terminar afectando otras áreas de nuestra vida?
Relaciones
Quizás notes que te pones más a la defensiva con las personas que quieres, que reaccionas con más intensidad de la que te gustaría o que comienzas a evitar conversaciones difíciles. Incluso puedes terminar diciendo o haciendo cosas de las que luego te arrepientes, generando tensión o distancia en la relación.
Trabajo
Tal vez te encuentres dudando más de tus decisiones, preocupándote en exceso por cometer errores o sintiéndote sobrepasado por situaciones que antes podías manejar sin demasiada dificultad.
Bienestar físico
Algunas personas notan un aumento de la tensión muscular, dolores de cabeza, dificultades para dormir, problemas digestivos o una sensación general de que su cuerpo rara vez logra sentirse completamente relajado.
Confianza
Cuando las reacciones emocionales permanecen sin resolver, pueden comenzar a afectar poco a poco nuestra confianza, influyendo en la manera en que nos vemos a nosotros mismos, en las decisiones que tomamos y en lo que creemos ser capaces de hacer. Con el tiempo, podemos empezar a evitar ciertas situaciones, dudar más de nosotros mismos o sentirnos menos libres para avanzar hacia aquello que realmente es importante para nosotros.
Las reacciones emocionales no tienen por qué permanecer de esta manera.
La buena noticia
El hecho de que una reacción emocional te haya acompañado durante meses o incluso años no significa necesariamente que vaya a permanecer así para siempre.
Cuando logramos crear la suficiente sensación de seguridad para procesar esas emociones de forma gradual y respetuosa, muchas personas notan que comienzan a perder intensidad, aparecen con menos frecuencia y tienen cada vez menos influencia sobre su vida cotidiana.
Esto no significa que nunca más volveremos a sentir tristeza, miedo, enojo o dolor. Estas emociones forman parte de la experiencia humana. Lo que cambia es que ya no necesitan permanecer “atascadas” de la misma manera.
Una de las cosas que más valoro de EFT Tapping es que no nos pide racionalizar nuestras emociones ni fingir que no están ahí. En cambio, nos invita a reconocer con amabilidad lo que está ocurriendo en nuestro interior, casi como si les estuviéramos dando el micrófono a esas emociones, mientras realizamos un suave tapping sobre determinados puntos de acupresión. Al hacerlo, solemos ayudar a calmar el sistema nervioso, creando las condiciones para que esas emociones puedan procesarse de una manera más segura.
Si te gustaría conocer mejor cómo funciona EFT, puedes obtener más información aquí.
¿Cómo suele ser el proceso de trabajar con estas reacciones emocionales?
Cada persona tiene una historia diferente, por lo que no existe una única manera de abordar estas reacciones emocionales.
En lugar de intentar forzarnos a “soltarlas”, el objetivo es crear la suficiente sensación de seguridad para poder experimentarlas y procesarlas de forma gradual y respetuosa, paso a paso.
A veces comenzamos por una situación reciente que todavía tiene una fuerte carga emocional. Otras veces descubrimos que esa reacción está relacionada con una experiencia anterior que continúa influyendo en el presente.
El ritmo del proceso siempre está guiado por lo que resulte manejable para ti. Esta es una de las razones por las que disfruto tanto trabajar con EFT.
¿Te sientes identificado/a con algo de esto?
Si te sientes identificado/a con mucho de lo que acabas de leer, no tienes por qué afrontar todo esto en soledad.
Ofrezco una consulta gratuita en la que podremos conversar sobre lo que estás viviendo, responder cualquier duda que tengas sobre EFT y ver si trabajar juntos podría ser una buena opción para ti.
Una consulta gratuita, sin ningún compromiso, para ver si EFT puede ser una buena opción para ti.
O sigue explorando el sitio.