Preguntas Frecuentes
(Sobre EFT Tapping y cómo es trabajar conmigo)
Bienvenido/a — aquí te cuento qué puedes esperar.
A continuación encontrarás respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes que suelen surgir antes de comenzar a trabajar conmigo utilizando EFT.
Mi intención es que te sientas informado/a y tranquilo/a respecto a cómo funciona este proceso, qué esperar y cómo podemos hacerlo de la forma más segura y efectiva posible.
Si no encuentras tu pregunta aquí, no dudes en escribirme. Con gusto puedo aclarar cualquier duda antes de comenzar.
EFT son las siglas de Emotional Freedom Techniques. Se trata de un conjunto de técnicas con respaldo en la investigación que ayudan a disminuir y liberar reacciones emocionales desagradables o no deseadas que pueden aparecer frente a un recuerdo, una situación actual o un detonante específico, así como ante un evento imaginado o anticipado en el futuro.
En términos simples, EFT consiste en usar las yemas de los dedos para dar pequeños golpecitos suaves sobre ciertos puntos del rostro y del torso, mientras enfocas tu atención en algo que genera una reacción emocional y o física desagradable. Después de unos minutos, esa reacción suele disminuir de forma significativa o incluso desaparecer.
Estos puntos, conocidos como “acupuntos”, se encuentran en el rostro, las manos y el torso, y son algunos de los mismos que se utilizan en la acupuntura o en la Medicina Tradicional China. Se considera que están ubicados a lo largo de canales llamados “meridianos”, que se relacionan con distintas áreas del cuerpo y del cerebro.
Gary Craig, creador de EFT, propuso que “la causa de todas las emociones negativas es una interrupción en el sistema energético del cuerpo”. Según este enfoque, al estimular los acupuntos mediante el tapping mientras se presta atención a una emoción desagradable, ese bloqueo o interrupción energética se disuelve con rapidez, lo que permite sentirse más calmado y pensar con mayor claridad sobre la situación.
Más allá de adoptar o no esta perspectiva basada en la energía, también existe una explicación desde la neurociencia. El tapping parece enviar una señal de calma a la amígdala y al sistema límbico, que son las áreas del cerebro responsables de la respuesta de lucha, huida o parálisis. Esto ayuda a desactivar la sensación de amenaza y a restablecer una mayor sensación de seguridad.
No exactamente. El EFT Tapping no se trata de deshacerse de las emociones, sino de permitir que sean escuchadas, sentidas y procesadas de una manera que resulte segura para tu sistema nervioso.
Cuando hacemos tapping, no estamos intentando forzar que las emociones desaparezcan. Más bien, ayudamos al cuerpo y al cerebro a reconocer que está bien sentir lo que estamos sintiendo. Esto suele permitir que la intensidad emocional, o la “carga” emocional, disminuya de forma natural y espontánea.
Puedes pensarlo como una forma de crear espacio para que las emociones puedan fluir a través de ti, en lugar de luchar contra ellas o reprimirlas.
Con prácticamente cualquier situación que tenga un componente emocional. EFT actúa ayudando a calmar la respuesta de estrés del cuerpo, por lo que, ya sea que la emoción se manifieste como ansiedad, miedo, enojo, culpa, tristeza, vergüenza o incluso como tensión física, el tapping puede ayudar a que tu sistema la procese de una manera más eficaz.
Muchas personas utilizan EFT para trabajar temas como:
• Estrés y sensación de abrumamiento
• Miedos y fobias (por ejemplo, miedo a volar o a hablar en público)
• Procrastinación o autosabotaje
• Baja autoestima o síndrome del impostor
• Relaciones difíciles o problemas para poner límites
• Recuerdos del pasado que aún conservan carga emocional
• Procesar duelos o pérdidas
Algunas personas también lo utilizan para mejorar su rendimiento, fortalecer la confianza o liberar patrones emocionales que las mantienen estancadas.
EFT también puede ser útil para explorar los factores emocionales que pueden estar influyendo en síntomas o malestares físicos — por ejemplo, cómo el estrés, las emociones no resueltas o la autocrítica pueden influir en el dolor, la fatiga u otras experiencias corporales. Si bien no reemplaza un tratamiento médico, en muchos casos puede complementarlo, ayudando a que te sientas más calmado/a y a gusto en tu cuerpo.
En resumen, EFT puede aplicarse a casi cualquier situación que tenga que ver con cómo te sientes o cómo reaccionas, ya sea frente a algo que está ocurriendo ahora, algo del pasado o algo que anticipas para el futuro.
EFT Tapping combina suaves golpecitos sobre puntos específicos de acupresión con una atención enfocada en aquello que te está generando malestar, ya sea a nivel emocional o físico.
Esta combinación ayuda a calmar la amígdala, que es la parte del cerebro involucrada en las respuestas frente al estrés o a una amenaza, y envía una señal al sistema nervioso de que es seguro relajarse.
Cuando el cuerpo se siente a salvo, la mente se vuelve más flexible y la “carga” emocional asociada a ciertos recuerdos, miedos o creencias suele disminuir. Por eso, muchas personas describen sentirse más livianas, más calmadas o con una mayor aceptación de sí mismas después de hacer tapping.
Con el tiempo, este proceso puede ayudarte a responder de manera diferente a situaciones que antes despertaban reacciones emocionales intensas.
Esto suele traducirse en que las reacciones emocionales desagradables y los pensamientos negativos aparecen con menor frecuencia, tienen menos intensidad y duran menos tiempo.
Muchas terapias tradicionales se enfocan principalmente en cambiar pensamientos o en comprender el origen de las emociones a través del diálogo. EFT, en cambio, incluye al cuerpo de manera directa en el proceso.
Al hacer tapping sobre puntos específicos de acupresión mientras conectamos con aquello que genera malestar emocional, involucramos al mismo tiempo a la mente y al sistema nervioso.
Este componente corporal ayuda a calmar la respuesta de estrés de una forma mucho más rápida de lo que suele lograrse solo a través de la lógica o del insight. Como resultado, no es necesario “discutir” con las emociones ni intentar cambiarlas mediante el pensamiento. Más bien, ayudamos al cuerpo a liberar la carga emocional que las mantiene activas.
Cuanto más podemos ir a nuestro encuentro en el punto exacto en el que estamos y permitirnos sentir y pensar lo que sea que esté presente mientras hacemos tapping, mejor suele funcionar el proceso.
Muchas personas encuentran que esto hace que EFT se sienta más gentil y efectivo que aquellos enfoques que dependen únicamente de cuestionar nuestros pensamientos y conductas.
Además de estar formado y certificado en EFT y de haber facilitado cientos (si no miles) de sesiones, también soy psicólogo clínico. Ese recorrido profesional influye profundamente en la manera en que abordo este trabajo.
Lo que me diferencia de algunos terapeutas es que priorizo encontrarte exactamente donde estás, en lugar de seguir un protocolo rígido. Esto permite que las sesiones fluyan de forma más natural y que se mantengan muy alineadas con lo que está más presente para ti en ese momento.
Tampoco soy partidario de pedirte que califiques la intensidad de tus emociones a cada rato, ya que a veces esto puede distraer o generar una presión innecesaria.
Mi rol es ayudarte a encontrarte contigo mismo exactamente donde estás en cada paso del proceso. Considero que este es el “ingrediente clave” que hace que EFT sea lo más seguro, gentil y efectivo posible, y que además te ayuda a ampliar tu capacidad para estar con tus pensamientos y emociones, sean los que sean. Eso es lo que permite que puedan cambiar de verdad y dejar de sentirse atascadas.
Si quieres saber más sobre mi formación y mi entrenamiento en EFT, puedes leerlo en la próxima pregunta.
Conocí EFT por primera vez en 2007 y durante muchos años lo estudié de forma autodidacta. Después de recibirme como psicólogo en 2015 y de completar mi residencia en psicología en un hospital público en 2021, decidí formarme de manera formal en EFT.
En 2019 comencé mi formación en Inglaterra con Karl Dawson, y luego continué en 2020 con Craig Weiner y Alina Frank, quienes dirigen el EFT Tapping Training Institute. Ese mismo año completé con ellos mi proceso de certificación como terapeuta de EFT, acreditado por EFT International.
Desde entonces, trabajo a tiempo completo como terapeuta de EFT, ofreciendo sesiones individuales a personas de distintas partes del mundo, principalmente de Estados Unidos, Canadá y varios países de Europa.
En 2024 completé mi certificación como Advanced EFT Practitioner con Jules Vandermaat, quien se especializa en EFT con enfoque informado en trauma, nuevamente con acreditación de EFT International.
A la fecha (octubre de 2025), he realizado más de 1.500 sesiones de EFT, integrando mi formación en psicología clínica con un enfoque cuidadoso y personalizado para acompañar a personas en una amplia variedad de desafíos emocionales.
La experiencia con EFT es diferente para cada persona, pero muchas suelen notar algún tipo de cambio incluso desde la primera sesión, ya sea sentirse más calmadas, más livianas, más conectadas con el presente o simplemente menos “atascadas”.
Con el tiempo, EFT tiende a reducir la carga emocional asociada a recuerdos dolorosos, miedos o pensamientos autocríticos. Esto suele traducirse en sentirse más a gusto en situaciones que antes resultaban detonantes, tratarse con mayor amabilidad y tener una mayor sensación de elección a la hora de responder.
En la vida cotidiana, fuera de las sesiones, el progreso suele notarse en que las reacciones emocionales desagradables y los pensamientos negativos aparecen con menor frecuencia, tienen menos intensidad y duran menos tiempo.
Por ejemplo, puede que aún sientas algo de miedo al hablar en público, pero ahora ya no te paralices y logres dar la presentación, incluso sin sentirte completamente calmado o seguro.
Dicho esto, EFT no consiste en eliminar las emociones ni en garantizar transformaciones instantáneas. Es un proceso que se despliega a tu propio ritmo, permitiendo que el cambio ocurra de una manera natural y sostenible.
Algunas personas experimentan cambios notorios en pocas sesiones, mientras que otras se benefician de un trabajo más continuo que facilita cambios emocionales más profundos y duraderos.
Eso depende mucho de qué te gustaría trabajar y de cuán profundo quieras ir. Algunas personas llegan con un tema puntual, por ejemplo miedo a volar o un evento estresante reciente, y se sienten satisfechas después de solo unas pocas sesiones. Otras eligen un trabajo más sostenido para abordar patrones emocionales más profundos, desarrollar mayor autoaceptación o atravesar transiciones vitales con más facilidad.
También depende de cuántos “aspectos con carga emocional” tenga el tema en cuestión. Los problemas complejos o de larga data suelen tener muchos más aspectos. Dicho esto, no hace falta desesperarse. En EFT existe algo llamado Efecto de Generalización, que implica que no es necesario trabajar cada recuerdo, pensamiento, aspecto o emoción por separado. El efecto de relajación del tapping puede extenderse a situaciones o experiencias similares. Aun así, no es posible saber de antemano cuándo ni en qué medida este efecto se va a dar.
Lo más importante es avanzar a un ritmo que se sienta seguro y sostenible. EFT suele funcionar mejor como un proceso, en el que cada sesión se apoya en la anterior y tu sistema nervioso va aprendiendo gradualmente que es seguro sentir y soltar lo que hay debajo.
Por lo general, recomiendo darle al proceso al menos tres meses, aunque es totalmente flexible y siempre podemos ir reevaluando sobre la marcha. Algunas personas continúan más tiempo porque encuentran que las sesiones las ayudan a mantenerse emocionalmente equilibradas y a seguir creciendo. Otras se sienten satisfechas luego de solo algunas sesiones.
Eso depende de tus objetivos, de tu disponibilidad horaria y de cuánto procesamiento emocional sientas que es adecuado para ti.
Algunas personas prefieren comenzar con sesiones semanales, especialmente si están trabajando algo que se siente urgente o con mucha carga emocional, ya que ese ritmo ayuda a generar continuidad y sostener el proceso. Otras prefieren cada dos semanas, lo que deja más espacio para integrar lo que va apareciendo entre sesiones. Y para algunas personas, una sesión mensual resulta el ritmo adecuado para mantenerse conectadas con el proceso sin sentirse apuradas.
No existe una frecuencia “correcta”. Lo más importante es que sea sostenible para ti en términos de tiempo, energía y presupuesto. El proceso debería acompañar tu bienestar, no sumar presión. En nuestro primer encuentro podemos conversar qué ritmo podría funcionarte mejor según tu situación, y siempre es posible ajustarlo más adelante si hace falta.
Después de cada sesión, te enviaré un correo con las frases de tapping que usamos ese día, para que puedas revisarlas o llevar registro de lo trabajado, junto con un enlace a mi calendario para cuando desees agendar la próxima sesión.
Sí. Puedes pagar cada sesión de manera individual. No hay ningún compromiso a largo plazo.
Muchas personas valoran esta flexibilidad y simplemente reservan sesiones cuando sienten que están listas para la siguiente. Una vez que agendas una sesión, te enviaré una solicitud de pago por PayPal o un enlace directo para realizar el pago antes de que tenga lugar la sesión.
Algunas personas prefieren pagar varias sesiones por adelantado, por ejemplo 2, 4 o 6, para no tener que pensar en el pago antes de cada encuentro y poder enfocarse completamente en el proceso.
También ofrezco una consulta inicial gratuita, para que puedas conocer mi enfoque y resolver cualquier duda antes de decidir avanzar.
No necesariamente. EFT puede ser útil tanto si te ves afectado por uno o varios traumas como si no. Muchas personas lo utilizan para trabajar emociones actuales como el estrés, la ansiedad, el miedo a hablar en público, la procrastinación o dificultades en las relaciones.
Si el trauma forma parte de lo que está influyendo en tus reacciones emocionales actuales, podemos abordarlo, pero siempre de una manera gentil, gradual y con un enfoque informado en trauma. No es necesario revivir recuerdos dolorosos en detalle ni hablar de nada que prefieras no compartir.
Mi enfoque se centra primero en ayudar a que tu sistema nervioso se sienta seguro, de modo que, si en algún momento trabajamos con experiencias del pasado, sea a un ritmo que resulte manejable para ti. En muchos casos, trabajar únicamente con reacciones presentes o con situaciones futuras imaginadas puede generar también alivio y cambios significativos.
Es común que algunos momentos de una sesión resulten incómodos, por lo general cuando empezamos a conectarnos de forma más directa con emociones o pensamientos que hemos estado evitando o intentando acallar. Esto no significa que haya algo mal ni que estés haciendo algo “incorrectamente”. De hecho, suele ser una señal de que el proceso está funcionando y de que algo importante empieza a moverse.
La buena noticia es que en EFT no nos quedamos atrapados en esa incomodidad. Como estamos haciendo tapping, el cuerpo recibe señales constantes de seguridad, lo que ayuda a que la carga emocional se calme mucho más rápido que si solo habláramos del tema.
Además del tapping en sí, también ayudan a aliviar la incomodidad las frases de equilibrio que utilizamos, por ejemplo: “Y así me encuentro en este momento”. Estas frases reconocen lo que está ocurriendo, sin juzgarlo, y ayudan a que tu sistema nervioso se sienta más estable. También podemos pasar a hacer tapping en silencio cuando la intensidad emocional se vuelve muy alta, o incluso cambiar el foco de nuestra atención hacia algo agradable, neutro o incluso “aburrido” mientras hacemos tapping. Todo esto envía señales adicionales de “estoy a salvo” al sistema nervioso.
Este enfoque suave que va y viene, a veces llamado pendulación, permite procesar las emociones de una manera más segura y sostenible, evitando abrumarnos pero sin dejar de avanzar. La incomodidad temporal suele valer la pena porque generalmente conduce a alivio, mayor claridad y una sensación de mayor libertad emocional, como si la reacción o emoción antigua ya no tuviera el mismo control sobre ti.
Uno de los obstáculos más frecuentes para que EFT sea efectivo es la presión, tanto la que nos imponemos a nosotros mismos cuando hacemos tapping a solas, como la que, a veces sin querer, algunos terapeutas pueden transmitir a sus clientes.
Cuanta más presión nos ponemos, o ponemos a otros, para “sentirnos bien rápido”, menos efectivo suele ser el proceso. Y en el caso de quienes reciben las sesiones, cuanto más presión sienten, menos segura y agradable resulta la experiencia, incluso cuando las intenciones del terapeuta son buenas.
Parte de mi rol como terapeuta es ayudar a disolver cualquier sensación de presión, para que el proceso se sienta seguro, natural y sostenible. Esto incluye, por ejemplo:
• Aclarar que está bien si no sabes exactamente qué estás sintiendo o en qué parte del cuerpo lo sientes. EFT puede funcionar igual.
• Evitar pedir constantemente que cuantifiques la intensidad emocional, ya que eso puede generar estrés innecesario.
• Fomentar la curiosidad y el permiso, en lugar de forzar insights o cambios de perspectiva.
• Permitir que la resistencia forme parte del proceso, en lugar de intentar pasar por encima de ella.
Cuando quitamos la presión, EFT suele volverse más gentil, más efectivo y también más agradable. La transformación real tiende a ocurrir no por forzar el cambio, sino por crear un clima de seguridad y aceptación, donde cada parte de nosotros puede relajarse y cambiar de manera natural, a su propio ritmo.
No, no es obligatorio. No soy partidario de asignar “tareas” para la casa. Mi intención es que sientas que el tapping es una herramienta o un recurso al que puedes recurrir si así lo deseas, no algo que tengas que hacer.
Hacer tapping entre sesiones puede ser útil, especialmente si quieres practicar cómo aplicarlo en situaciones cotidianas o mantener cierta continuidad en el proceso. Pero no es indispensable. Para muchas personas, simplemente presentarse a las sesiones ya es suficiente para generar progreso y cambios significativos.
Si en algún momento te sientes motivado a hacer tapping por tu cuenta, puedo orientarte sobre cómo hacerlo de forma segura y efectiva. Pero aún en ese caso no hay ninguna presión para que lo hagas.
No pasa nada. De hecho, es algo muy común. No necesitas llegar a una sesión con algo específico en mente. Podemos empezar simplemente conversando. Suelo estar muy atento a las palabras, frases o temas que aparecen y que tienen alguna carga emocional, o que podrían necesitar “que les demos el micrófono”.
Cuando surge algo así, puede que te pregunte cómo te sientes al pensar en eso y si te gustaría hacer tapping sobre ello. Muchas veces, eso nos lleva de forma natural a un punto de partida claro.
También podemos empezar haciendo tapping exactamente sobre cómo estás en ese momento. Por ejemplo:
“No sé sobre qué tema debería trabajar hoy, y así es como me encuentro en este momento”.
Al encontrarte contigo mismo tal como estás, sin presión, aquello que necesita atención suele volverse claro de manera natural.
No pasa nada. De hecho, es algo bastante común. No necesitas tener todo claro antes de empezar. Siempre podemos trabajar con la información o el nivel de conciencia que esté disponible en ese momento.
No me preocupa demasiado ponerle la etiqueta “correcta” a cada emoción. Mientras estemos haciendo tapping sobre algo que tenga carga emocional, como un pensamiento, una creencia o una imagen mental que resulte incómoda, eso suele ser suficiente para que el proceso funcione.
A veces, a medida que seguimos dándole voz a lo que está presente y vamos atravesando las distintas capas que aparecen, puede surgir de forma natural una mayor claridad sobre qué emociones están en juego. Pero también está perfectamente bien si eso no ocurre. El proceso funciona de todas maneras.
No es necesario creer en EFT para que funcione. Lo más importante es estar abierto a probarlo.
El escepticismo saludable está completamente bien. De hecho, podemos darle un lugar dentro del proceso, en lugar de intentar dejarlo de lado. Si aparecen pensamientos como “No creo que esto funcione para mí” o “Esto se siente raro”, simplemente podemos reconocerlos e incluso hacer tapping directamente sobre ellos, usando una frase como:
“Siento que esto no va a funcionar para mí, no termino de creer en ello, y así es como me encuentro en este momento”.
El objetivo no es “eliminar” el escepticismo, sino darle voz y no resistirlo. Cuando hacemos eso, algo suele empezar a moverse. Esa parte escéptica a menudo se suaviza lo suficiente como para permitirnos empezar a trabajar con capas más profundas del tema que te gustaría abordar.
Si experimentaste un alivio parcial o solo temporal, eso suele indicar que todavía había otros aspectos con carga emocional que necesitaban ser trabajados. Estos aspectos no siempre son fáciles de identificar por cuenta propia, y ahí es donde trabajar con un terapeuta puede ayudar a descubrir qué es lo que sigue contribuyendo a la carga emocional.
Por ejemplo, algunos de estos aspectos pueden estar relacionados con el temor a que algo malo ocurra si sigues avanzando o mejorando en relación con ese tema. A esto se lo conoce como beneficios secundarios, que son básicamente mecanismos de protección. También pueden trabajarse de manera gentil con tapping, dándoles espacio y consideración, para que cada parte de ti se sienta lo suficientemente segura como para avanzar.
Por otro lado, si al hacer tapping no sentiste ningún alivio en absoluto, sin que aparecieran nuevas capas, cambios espontáneos en la forma de pensar ni una sensación de sentirte mejor, eso también puede ocurrir por distintos motivos.
Uno de los principales es que EFT suele funcionar mejor cuando nos permitimos sentir lo que sea que estemos sintiendo, en lugar de intentar deshacernos de ello. Cuando hacemos tapping con la intención de forzar que pensamientos o emociones desagradables desaparezcan, en realidad estamos resistiéndolos, y aquello que resistimos tiende a quedarse atascado.
Puede requerir algo de práctica, pero cuanto más hacemos tapping permitiéndonos estar con los pensamientos o emociones que estén presentes, incluida cualquier resistencia que aparezca, más efectivo suele volverse el proceso.
Otro factor importante es el nivel de activación emocional. Para que el tapping pueda procesar la carga desagradable asociada a un tema, es necesario cierto grado de implicación emocional. Puedes pensarlo como una taza de té que necesita estar lo suficientemente caliente para resultar reconfortante. Si la “taza de té” está demasiado fría, es decir, si no hay suficiente conexión emocional con aquello en lo que estamos enfocándonos, el tapping suele ser menos efectivo.
A veces, esto simplemente implica cerrar los ojos para reducir distracciones, o acercarnos un poco más a los detalles de la situación para “subir la temperatura” de esa taza de té. Al mismo tiempo, no queremos que el té esté hirviendo, ya que eso podría resultar abrumador para el sistema nervioso. Mi rol es ayudarte a encontrar ese equilibrio, trabajando de una manera que se sienta segura pero lo suficientemente conectada como para que el cambio pueda ocurrir.
Y si trabajaste antes con otro terapeuta, en algunos casos la dificultad no está en EFT en sí, sino en la forma en que se aplicó. Por ejemplo, algunos terapeutas siguen el protocolo de manera demasiado rígida, lo que puede dificultar encontrarte exactamente donde estás. Pueden insistir en que:
- pongas un número para evaluar la intensidad emocional después de cada ronda, lo que puede generar presión o distracción,
- identifiques con precisión la emoción que estás sintiendo, algo que puede ser útil pero no es imprescindible, o
- encuentres un evento “raíz” temprano, lo cual puede servir en algunos casos, pero no es necesario. Siempre podemos empezar por lo que está presente ahora y permitir que los recuerdos relevantes surjan de forma natural, para luego decidir juntos si te gustaría trabajar con ellos.
EFT suele funcionar mejor cuando nos encontramos exactamente donde estamos. Mi rol es ayudarte a hacerlo en cada paso del proceso. Cuanto más podamos abordar el trabajo desde ese lugar, más seguro, más gentil y más efectivo tiende a ser el tapping.
EFT suele funcionar mejor cuanto más podemos encontrarnos exactamente donde estamos. Por definición, un video de tap-along o una app están pensados para muchas personas al mismo tiempo y no pueden saber qué estás pensando o sintiendo en un momento particular.
Cuando trabajamos juntos, mi rol como terapeuta es ayudarte a encontrarte justo donde estás y a dar con el nivel adecuado de intensidad emocional, de modo que el tapping sea efectivo y se mantenga dentro de tu ventana de tolerancia, sin abrumar ni desconectar a tu sistema nervioso.
También te ayudo a identificar aspectos con carga emocional que pueden estar contribuyendo al problema. Por ejemplo, si estás trabajando para disminuir antojos o bajar de peso, puede aparecer que parte de la dificultad para mejorar esté ligada a un recuerdo querido de tu abuela, o a la creencia de que, sin eso, la vida se volvería aburrida o sin sentido.
Juntos nos tomamos el tiempo necesario, hasta 90 minutos por sesión, para explorar estas capas de forma gentil y segura. Esto permite que puedas estar con tus pensamientos y emociones sin juzgarlos ni resistirlos, casi como si les diéramos el micrófono, para que el cambio ocurra de manera orgánica y duradera.
No hay problema. A muchas personas les ocurre llorar durante una sesión. Suele ser simplemente una señal de que algo importante está siendo sentido y liberado. No me voy a asustar ni voy a intentar censurar tus emociones.
Dicho esto, para mí es importante que el proceso se sienta lo más seguro, gentil y cómodo posible. Si notamos que la intensidad emocional es alta, podemos ajustar el trabajo de distintas maneras. Por ejemplo, podemos seguir haciendo tapping sin entrar demasiado en los detalles con mayor carga emocional. Y cuando es necesario, podemos dejar de lado las palabras por completo y continuar haciendo tapping en silencio.
Después de algunas rondas de tapping en silencio, la intensidad emocional suele disminuir y esa ola emocional empieza a pasar. Durante ese tapping silencioso, puedes simplemente permitirte sentir lo que estés sintiendo y pensar lo que estés pensando, mientras vas haciendo el tapping en los distintos puntos.
Si aun así resulta demasiado intenso, puede que te invite a llevar suavemente tu atención hacia algo agradable, neutro o incluso poco estimulante. Por ejemplo, la sensación de tus dedos al hacer tapping, el sonido de mi voz nombrando los puntos o el canto de los pájaros afuera. Esto envía señales de seguridad al sistema nervioso que, junto con el tapping, ayudan a que tu cuerpo salga del modo de supervivencia y vuelva a un estado más regulado.
En EFT con enfoque informado en trauma, siempre buscamos trabajar dentro de tu ventana de tolerancia emocional, es decir, el rango dentro del cual tu sistema puede procesar lo que está ocurriendo sin sentirse desbordado. Para poder procesar y avanzar, es necesario que exista una sensación básica de seguridad en el cuerpo y en el sistema nervioso. No tiene sentido forzarte a conectar con algo que te desborda o te retraumatiza, porque desde ese estado la integración no es posible.
Nuestro objetivo es ir ampliando gradualmente esa ventana de tolerancia y trabajar de manera segura dentro de ella. Puede haber momentos breves de desborde emocional o de desconexión parcial, y si eso ocurre, te ayudaré a volver a un estado de seguridad y calma antes de continuar el trabajo desde allí.
En términos generales, EFT suele ayudarte a sentirte un poco más calmado o liviano con bastante rapidez. A veces, al comienzo puede haber un momento breve en el que la intensidad emocional se sienta mayor, simplemente porque estamos conectando con pensamientos y emociones, dándoles voz y permitiéndonos estar con ellos, en lugar de evitarlos o dejarlos de lado como solemos hacer en la vida cotidiana. Esto, por lo general, pasa rápido y suele dar lugar a una sensación de alivio, mayor calma o amplitud.
En cuanto a sentirse peor después de una sesión, cuando EFT se aplica de una manera informada en trauma, que es la forma en que yo trabajo, es poco probable que eso ocurra. Trabajar con EFT desde este enfoque implica encontrarnos exactamente donde estamos, sin intentar forzar nada ni ir demasiado rápido o demasiado profundo. Avanzamos a un ritmo que se sienta seguro para cada parte de ti.
Si en algún momento aparece aprensión o dudas respecto a hacer tapping sobre algo, eso se respeta. Incluso podemos reconocer esa aprensión directamente mientras hacemos tapping, sin presionarte a enfrentar nada para lo que no te sientas preparado. EFT también incluye distintas técnicas gentiles que permiten crear una distancia protectora con respecto al tema, de modo que pueda procesarse de forma segura, sin abrumar al sistema nervioso.
Se trata de encontrar la distancia y el ritmo adecuados desde los cuales acercarnos a cada tema, de una manera que se sienta segura, estable y manejable.
En general, hay dos maneras principales de notar que EFT está funcionando: durante la sesión y en la vida cotidiana.
- Durante la sesión:
Prestamos atención a los pensamientos y sensaciones que surgen de manera espontánea cuando piensas en una situación o recuerdo concreto relacionado con el tema que quieres trabajar, por ejemplo, una reunión laboral próxima que te genera nervios.
A medida que hacemos tapping y vamos trabajando las distintas “capas de la cebolla”, es decir, los pensamientos y emociones desagradables que van apareciendo, suele ocurrir que lo que piensas o sientes respecto a esa misma situación empieza a cambiar. Tienden a volverse más neutras, más calmadas o incluso más fortalecedoras. Esto sucede de forma natural, sin necesidad de forzar nada ni de intentar “convencer” a tus pensamientos y emociones.
- En la vida cotidiana:
Fuera de las sesiones, con el tiempo empezarás a notar que, a medida que vamos abordando esas distintas capas de la cebolla, el problema, es decir, los pensamientos negativos o las reacciones emocionales displacenteras, tiende a aparecer con menos frecuencia, con menor intensidad y durante menos tiempo.
Como resultado, esas situaciones o detonantes ya no te afectan de la misma manera. Es habitual que aparezca una mayor sensación de libertad emocional, autoaceptación y autocompasión, no porque estés intentando pensar distinto, sino porque realmente te sientes diferente por dentro.
Dicho esto, según cómo responda cada persona a EFT, a veces el progreso o el alivio no se perciben de inmediato. Es parecido a ir al gimnasio. Hay días en los que notas cambios claros, como poder levantar más peso o ver transformaciones visibles, y otros días en los que no parece haber grandes diferencias. Aun así, cada vez que vas y entrenas, algo se está fortaleciendo por debajo de la superficie.
Con EFT ocurre algo similar. Cada vez que te presentas a una sesión y le das el micrófono a los pensamientos, emociones o partes de ti que necesitan atención ese día, estás haciendo un trabajo emocional importante. Con el tiempo, esa constancia se traduce en cambios reales en la vida cotidiana, incluso cuando no son inmediatamente evidentes.
Sí. Existe un cuerpo de investigación cada vez más amplio que respalda la efectividad de EFT (Emotional Freedom Techniques). Más de cien estudios revisados por pares, incluidos ensayos controlados aleatorizados y metaanálisis, han encontrado reducciones significativas en ansiedad, depresión, síntomas de TEPT (Trastorno de Estrés Post Traumático) y estrés, junto con mejoras en el bienestar general.
Varias revisiones han concluido que EFT cumple muchos de los criterios utilizados por organizaciones como la American Psychological Association (APA), a través de su División 12 (Society of Clinical Psychology), para considerar una intervención como una “práctica basada en la evidencia”. Dicho esto, EFT aún no ha sido formalmente avalado por la APA del mismo modo que terapias más establecidas, como la Terapia Cognitivo Conductual.
En el Reino Unido, el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) también ha revisado la investigación sobre EFT para el tratamiento del TEPT. En sus conclusiones, describió la evidencia como prometedora e incluyó a EFT como una prioridad de investigación para futuros estudios.
Por todo esto, aunque EFT continúa ganando respaldo científico, todavía se la considera una terapia emergente dentro del campo de la salud mental. Lo alentador es que los estudios disponibles muestran de manera consistente resultados significativos, especialmente cuando EFT se aplica de forma personalizada y con un enfoque informado en trauma.
EFT no está pensada para reemplazar la atención médica o psiquiátrica, pero puede ser un complemento valioso, ayudando a procesar emociones de manera más efectiva, a sentirse más calmado en el cuerpo y a responder a los desafíos de la vida con mayor facilidad.
Sí, absolutamente. EFT puede combinarse muy bien con otros enfoques terapéuticos, como la psicoterapia, el coaching, EMDR o terapias somáticas, y a menudo los complementa de manera muy armoniosa.
Si ya estás trabajando con otro terapeuta o profesional, no tienes que elegir entre uno u otro. EFT puede ayudarte a procesar las emociones de una forma más directa y gentil a nivel corporal, lo que suele apoyar y potenciar los insights o los cambios conductuales que estés explorando en otros procesos terapéuticos.
Siempre aliento a mantener una comunicación abierta. Si estás viendo a otro profesional, podemos asegurarnos de que el trabajo que hagamos juntos encaje de forma segura y armoniosa dentro de tu proceso terapéutico general.
En general, EFT se considera una técnica muy segura y gentil, incluso para personas que están atravesando emociones intensas o que tienen antecedentes de trauma, especialmente cuando se practica con un terapeuta formado y con enfoque informado en trauma. Como ayuda a regular el sistema nervioso mientras se procesan las emociones, suele disminuir el malestar en lugar de aumentarlo.
Dicho esto, EFT no sustituye la atención médica ni psiquiátrica, y es importante que cualquier condición física o de salud mental en curso continúe siendo acompañada por los profesionales de la salud correspondientes.
En nuestras sesiones, siempre trabajamos dentro de tu ventana de tolerancia emocional, es decir, a un ritmo que se sienta seguro para cada parte de ti. Si en algún momento algo resulta abrumador, podemos ajustar el enfoque, ir más despacio o utilizar las técnicas gentiles para restablecer la sensación de seguridad antes de continuar.
Si actualmente estás atravesando síntomas de salud mental agudos o severos, como ideas suicidas, alucinaciones psicóticas o cualquier situación en la que necesites apoyo inmediato o presencial, lo más adecuado es buscar atención en servicios locales de salud mental. Ese tipo de acompañamiento puede ofrecer recursos, contención y un trabajo en equipo que simplemente no es posible brindar a través de sesiones remotas.