Mi Enfoque

Una forma de trabajo gentil y sin presiones, partiendo exactamente de donde estás

Mi enfoque, en pocas palabras

  • Una forma de trabajar gentil y sin presión, sin forzar el cambio ni empujarte hacia quien “deberías” ser.

  • Tu seguridad y comodidad son lo primero. EFT suele funcionar mejor cuando partimos exactamente de donde estamos, ayudando al sistema nervioso a sentirse a salvo.

  • No tienes que hablar de experiencias traumáticas ni revivir tu pasado para empezar a sentirte mejor.

  • No puedo garantizar resultados, pero sí garantizo mi cuidado y mi atención a tu proceso.

  • Las sesiones son colaborativas, sin apuros, y pueden durar hasta 90 minutos, por lo que no necesitamos ir con prisa ni forzar nada.

  • Te ayudo a entender qué está pasando en tu mente y en tu cuerpo, brindándote herramientas que puedes usar por tu cuenta cuando alguna situación activa una reacción emocional desagradable.

A continuación encontrarás una explicación más detallada de cómo trabajo, para quienes deseen leer un poco más.

Una forma de trabajo gentil y sin presiones, partiendo exactamente de donde estás


Mi trabajo se basa en una idea simple: el cambio emocional no ocurre por medio de intentar racionalizar lo que sentimos, ni forzándonos a cambiar nuestra conducta únicamente a través de la fuerza de voluntad.

Ocurre cuando el sistema nervioso se siente lo suficientemente a salvo como para aflojar, procesar y reorganizarse.

Ese es el tipo de espacio que busco crear en cada sesión.

Encontrarte exactamente donde estás

No empezamos desde donde “deberías” estar.

Empezamos desde donde realmente estás.

Tengo una postura muy clara contra los “deberías”. No te digo cómo deberías pensar, sentir o comportarte, y me acerco a lo que va apareciendo sin juicio. Trabajamos con lo que se siente presente y relevante para ti en este momento, en lugar de perseguir un resultado predefinido o presionarnos hacia un objetivo específico.

Dicho esto, podemos establecer objetivos concretos si así lo deseas.

Cuanto más podemos encontrarnos exactamente donde estamos, más seguro, más gentil y más efectivo suele ser el trabajo con EFT.

Reducir la presión y permitir que las cosas se suavicen

Una parte central de mi trabajo consiste en reducir la presión tanto como sea posible, incluida la presión por sentirnos mejor rápidamente.

Una metáfora que suelo usar es la de “darle el micrófono”. En la vida cotidiana, solemos intentar ignorar, suprimir o mantener a raya ciertos pensamientos, emociones o partes internas, aunque sigan afectándonos. En sesión, hacemos lo contrario. Les damos el micrófono, no para corregirlas ni discutir con ellas, sino simplemente para permitir que sean escuchadas mientras hacemos tapping.

Cuando estas partes pueden expresarse y “sacarse lo que llevan dentro”, su intensidad suele empezar a disminuir, al igual que el control que ejercen sobre nosotros.

Sin presión, sin forzar

Pongo un énfasis muy especial en trabajar de manera gentil.

No buscamos forzar emociones, no hay presión por revivir recuerdos, ni se espera que tengas que ir a lo profundo para que el trabajo sea efectivo. No tienes que hablar de experiencias traumáticas para empezar a sentirte mejor. Nunca te presionaré a hablar sobre tu pasado ni a revivir eventos que hayan sido difíciles para ti.

Si algo se siente abrumador, bajamos el ritmo, cambiamos el foco o nos aseguramos de volver a la regulación antes de continuar.

Sentirse a salvo es la base del proceso.

Encontrar la “temperatura justa”

Otra metáfora que utilizo con frecuencia es que aquello en lo que nos enfocamos mientras hacemos tapping, ya sea un recuerdo, una situación futura imaginada, una sensación corporal o un pensamiento o creencia con carga emocional, es como una taza de té.

No queremos que esté ni demasiado caliente ni demasiado fría.

Si está demasiado fría, es decir, si hay muy poca activación emocional, el tapping no suele hacer daño, pero puede no ser muy efectivo a nivel de procesamiento. Si está demasiado caliente, es decir, si la intensidad emocional es muy alta, puede sacarnos de nuestra ventana de tolerancia y llevarnos a estados de hiperactivación (lucha o huida) o hipoactivación (bloqueo o disociación).

El objetivo es mantenernos en una zona “ni demasiado caliente ni demasiado fría”. Para eso, ajustamos el enfoque según sea necesario. Acercarnos puede implicar trabajar con un aspecto más específico de una experiencia. Tomar distancia puede significar usar menos palabras, hacer tapping en silencio o apartar momentáneamente la atención del material más intenso.

Tu seguridad y tu comodidad son lo primero

Me enfoco en que las sesiones de EFT se sientan lo más cómodas y seguras posible, porque las personas sanan cuando su cuerpo y su sistema nervioso se sienten a salvo.

No puedo garantizar resultados, pero sí puedo garantizar mi cuidado y mi atención a tu proceso. Tu seguridad y tu comodidad siempre son prioritarias.

Tus palabras, no las mías

Durante el tapping, utilizo tus propias palabras siempre que sea posible.

Esto ayuda a que el proceso sea auténtico y preciso, y a menudo permite que aquellas partes de ti que se sienten no escuchadas o no comprendidas finalmente tengan voz. En lugar de aplicar frases genéricas o afirmaciones prefabricadas, nos mantenemos focalizados en tu experiencia.

EFT basada en la psicología y la psicoeducación

Mi formación como psicólogo clínico influye en la manera en que trabajo con EFT.

Influye en cómo observo las respuestas emocionales, cómo entiendo la regulación del sistema nervioso y cómo adapto el proceso momento a momento, en lugar de seguir protocolos de manera rígida.

La psicoeducación también es una parte importante de mi trabajo. Te ayudo a entender qué está ocurriendo en tu mente y en tu cuerpo, brindándote herramientas que puedas usar por tu cuenta cuando alguna situación activa una reacción emocional desagradable.

Un proceso colaborativo y sin apuros

Las sesiones son un trabajo en conjunto.

A lo largo del proceso, voy haciendo pausas para consultarte, explico qué estoy haciendo y por qué, e invito a que compartas tu experiencia. No se espera que “lo hagas bien”, que te analices ni que rindas de ninguna manera. Lo vamos descubriendo juntos.

Las sesiones pueden durar hasta 90 minutos, lo que nos permite no ir con prisa. Hay espacio para hacer tapping, reflexionar, hacer preguntas y conversar sobre lo que vaya surgiendo.

Qué busca acompañar este enfoque

Con el tiempo, esta forma de trabajo suele ayudar a las personas a:

  • Sentirse más calmadas y reguladas en situaciones que antes disparaban reacciones intensas
  • Relacionarse con emociones difíciles con menos miedo o resistencia
  • Sentirse menos “atascadas” y más flexibles en la forma de responder
  • Construir confianza en su propia experiencia interna
  • Sentirse más capaces de acompañarse a sí mismas cuando surgen desafíos

Cada proceso es único y no hay resultados garantizados. Lo más importante es crear las condiciones para que el cambio pueda darse de forma segura.

Si quieres saber cómo sería trabajar juntos

Si esta forma de trabajar resuena contigo, una consulta inicial gratuita es un buen primer paso para ver si trabajar juntos es una buena opción.